Limpieza Crítica
Limpiar en un ambiente controlado no es lo mismo que limpiar. El objetivo no es que la superficie se vea limpia, sino retirar el residuo sin dejar fibra, pelusa ni restos del propio material de limpieza.
De ahí que el paño se elija por cómo está construido, no por cuánto absorbe. El borde es determinante: un corte convencional deja hilos sueltos que se desprenden en cada pasada, mientras que un borde sellado por láser cierra el tejido y reduce mucho la generación de partículas.
El material define la compatibilidad química. Un poliéster de filamento continuo tolera solventes que degradarían a la celulosa, y esa diferencia decide si el paño limpia o si deja su propio residuo sobre la pieza.
Para las geometrías donde el paño no entra —conectores, ranuras, esquinas de herramienta— el trabajo lo hace el hisopo, con cabeza de espuma o de poliéster según el residuo y el disolvente que se vaya a usar.
Qué interviene
- Bordes sellados por láser, para no depositar fibra al limpiar
- Compatibilidad con solventes según el material del paño
- Capacidad de absorción y conteo de partículas medidos, no estimados
- Hisopos para las geometrías donde el paño no llega